Fecha: marzo de 1969
Hora: 6:00 am
Testigos: Pescadores y lugareños
Ubicación: Tecolutla, Veracruz, México
Fuente: Ver referencias
En México, como en todo el mundo, se han suscitado fenómenos inexplicables, uno de ellos fue un monstruo marino que apareció en las orillas de las playas del estado de Veracruz, un espécimen gigante con una fisionomía que desafió en su momento a curiosos y expertos.

Hablaremos de lo que sucedió en la municipio de Tecolutla, situado en el estado de Veracruz, en México, la fecha exacta no se sabe con certeza, ya que algunos testimonios marcan el 18 o 19 de marzo y en algunos carteles del museo marcan el día 14 de marzo de 1969, cuando dicho críptido apareció encallado en la playa de las costas de Veracruz, más precisamente se conocen dos lugares según los testimonios donde fue hallado el espécimen, uno es un lugar conocido como “El Palmar de Susana” entre las comunidades pesqueras de Tecolutla y Hautla, y otros señalan al lugar como “La Vigueta” cerca de Casitas y Flores Magón (según el pescador Alejandro Salas Pérez), a 10 km aproximadamente de la localidad de Tecolutla.
Testimonio del pescador Alejandro Salas Pérez
Aquí pongo el testimonio de Alejandro Salas Pérez:
“Era un animal enorme. No tenía forma de ballena, parecía un gusano gigante. Algunos confundieron las aletas y dijeron que eran cuernos. La cabeza estaba semidescarnada: las fibras colgaban como pelos de gusano (sic), como una melena”.
Una descripción parecida a al que dio Heuvelmans de los bebés Cadborosauros, y la melena que crece en la nuca del halshippus olaimagni, el “monstruo” encontrado por un barco japonés en aguas de Nueva Zelanda, también muestra esos “pelos”.
Continuo con el testimonio de Don Alejandro, quien estuvo ante el famoso monstruo:
Según los testigos, se le veían algunos huesos y jirones de carne. No se le podía identificar y se pensó que se trataba de algún dinosaurio. Hacia las 14 horas, al bajar la marea, se pudo acceder al animal. La gente pensaba que podrían obtener mucho dinero con el “marfil de los huesos”, por lo que comenzaron a destazarlo sobre la playa. Probablemente, aquí fue cuando se perdió el maxilar inferior, el famoso cuerno o colmillo del que habla la leyenda y los criptozoólogos, mismo que haría que algunos lo identificaran con un narval.
Los cortes hechos por los pescadores, junto a las mordidas de los tiburones, convirtieron los jirones de carne en fibras colgantes, que le daban su extraño aspecto de gusano peludo, dificultando aún más su identificación.
Se decidió pedir ayuda a PEMEX –continúa Don Alejandro–, para traer la carcasa hasta Tecolutla. Se utilizó un tráiler con plataforma de 15 metros. El animal fue levantado con una grúa (ver Fotografía 2) y finalmente fue colocado en la playa, frente al faro.
El cuerpo del animal fue llevado a Tecolutla el día 16 de marzo, cuando obviamente la pestilencia era enorme. Ahí se sacaron fotografías, pero en ellas es imposible identificar al animal debido a los ataques de los escualos, los destrozos de los humanos y el tiempo que había pasado.
Difusión del suceso
El suceso cobró revuelo a nivel nacional e internacional, en México, al contrario de lo que muchos afirman, si se dio la noticia en varios medios de comunicación de radio y periódico, en especial los diarios locales, de los cuales no se tiene el registro, ya que carecen de una hemeroteca con las publicaciones de la época, los diarios locales que sí cubrieron la noticia, al menos 3 de ellos, con fotografías bastante explícitas, fueron; ‘La Opinión’, ‘El Diario de Poza Rica’ y ‘El Mundo de Poza Rica’ quienes publicaron reportajes con fotografías exclusivas, haciendo hincapié que la revista DUDA que en aquel entonces era famosa y reconocida por tratar temas forteanos no se ocupó del asunto.
Las descripciones más certeras provenían del extranjero, por ejemplo la International Fortean Organization con sede en Arlington, VA, USA, en el número 71 de su “INFO Journal” 1994, por el Dr. Rafael Augusto Lara Palmeros, hizo una publicación junto con artículos como “El tesoro de la Isla Oak”, “OVNIS soviéticos” y el “Bigfoot granuja”, publicó el primer artículo sobre dicho monstruo. La prensa internacional reportó que era un monstruo prehistórico lo que había encallado en Tecolutla.
Además, el criptozoólogo Mark Chrovinsky, escribió algunas notas sobre el tema para la revista “Fate” que en sus palabras reproduzco:
“Treinta y cinco toneladas de algo se encontraron en la playa de Tecolutla en marzo de 1969 y, fuera lo que fuese, ciertamente recibió mucha publicidad. La extraña carcasa con cuerpo parecido al de una serpiente fue cubierta con una gruesa armadura. Un hueso de unos tres metros de largo que algunos dijeron era un colmillo, y que se estimó que pesaba una tonelada salía de su cabeza. Según el cable de la UPI, pensaban que era un narval, los cuales tienen un gran cuerno, pero luego de ver la carcasa no pudieron decir que a qué tipo de animal pertenecía. La prensa reportó que era un monstruo prehistórico lo que habían callado en Tecolutla.”
Cabe mencionar que otro criptozoólogo que se identifica como “Megaraptor”, creyó encontrar la identidad del monstruo de Tecolutla, según él se trata del “caballo de mar” descrito por si quieres Alexa a qué horas son en 1965 y que fuera visto por los Olaus Magnus en 1555. (ver Ilustración 1)

Investigación sobre el críptido
Las autoridades quedaron atónitas ante el hallazgo: el cuerpo estaba parcialmente mutilado, descarnado por los tiburones, cubierto de pelaje en todo su cuerpo que ya sin vida y en estado de descomposición fue observado por lugareños, pescadores y curiosos, sacando como conclusión que la cabeza de la criatura pesaba aproximadamente una tonelada, medía 1.8 metros de ancho, 1.2 metros de arriba a abajo y 36 metros de largo aproximadamente. Los científicos, que al principio pensaron que se trataba de un cadáver de ballena en descomposición, se sorprendieron al ver un “pico” de 2.7 metros de largo de color café que sobresalía del cráneo, el peso total del críptido se estimó en unas 35 toneladas. La piel de la criatura fue descrita como “lanuda” y resistente a todo tipo de cuchillos, machetes, hachas y sierras.
Las opiniones expertos científicos se dividieron: por un parte, los biólogos Sergio García, Martín Contreras y Daniel Yutch fueron encargados de estudiar al críptido sin llegar a resultados concluyentes, y, por otro lado, una “comisión de científicos” determino en abril de 1969 que se trataba de una ballena Rorcual, conocida como ballena de aleta dorsal, especie que no es común en el Golfo de México.

Destino de los restos
Es aquí donde la leyenda cobra vida; ya que los científicos insistieron en enterrar la criatura, que se descomponía rápidamente, ya que dijeron que no se podía sacar ninguna elección de eso, y después de una gran batalla política, el alcalde de Tecolutla se negó a enterrarla y la mantuvo como una atracción turística a pesar del sentido olor, y de aquí se dice, por un lado, que parte de los restos se conservan en un Museo en la localidad de Tecolutla (Fotografía 3), pero dichos restos (un cráneo Fotografías 4 y 5) pertenece a una ballena.
Sin embargo, muchos testimonios de las personas que en su momento les tocó presenciar dicho evento, no concuerdan con los restos, ya que las descripciones mencionan la existencia de un cuerno que desapareció y formaba parte de la cabeza del animal, además de que una de las fotografías que se exponen en el lugar muestran claramente que la cabeza tenía forma de un hocico como de caballo. Otras personas los describieron como una serpiente de color oscuro.
Según el Dr. Rafael Lara Palmeros, los misteriosos restos fueron adquiridos por la Universidad de California, y su paradero final es igualmente enigmático.

Estos restos están conservados y expuestos en el Museo Marino Comunitario de Tecolutla, fundado el 12 de octubre de 1988 y reinaugurado el 21 de noviembre de 1997 (ver Fotografía 3), en donde hoy en día puedes tomarte una fotografía con el cráneo de 5 metros de longitud, que al día de hoy luce como un armazón gigante de hueso.



A 56 años del suceso
Aunque en la actualidad hay pocos registros escritos o fotográficos y testigos en Tecolutla o alrededores (salvo el mencionado Museo Marino Comunitario Fotografías 3-6), y las nuevas generaciones desconocen en su totalidad o no tienen interés sobre este suceso, pero aún hay ciertos registros bien documentados, tal es el caso del: Dr. Rafael Augusto Lara Palmeros, que radica en la ciudad de Xalapa, quien afirma en su sitio personal (ver referencias), el tener 5 libros de su autoría, donde uno de ellos lo titula: “La Realidad del Monstruo Marino de Tecolutla”, 120 pág., con fotos en blanco y negro, color y mapas, el cual no ha sido publicado (esperemos que un futuro lo haga).
Una investigación por Biblioteca Enigmas.
Referencias
- Fundación Anomalía (hoy desaparecida).
- [Progresion21], https://progresion21.com.mx/historia-del-autor. Recuperado el 21 de marzo de 2025.
- [Progresion21], https://progresion21.com.mx/archivos/1043. Recuperado el 21 de marzo de 2025.
- [OEM DIARIO DE XALAPA], https://oem.com.mx/diariodexalapa/tendencias/museo-marino-tecolutla-lugar-donde-puedes-conocer-al-monstruo-marino-15231959. Recuperado el 21 de marzo de 2025.
- [TECOLUTLA VERACRUZ], https://tecolutlaveracruz.mx/es/nuestro-municipio/el-museo-marino. Recuperado el 21 de marzo de 2025.
- [ENIGMA900], Luis Ruiz Noguez, https://enigma900.blogspot.com/2007/10/el-monstruo-de-tecolutla.html?m=1. Recuperado el 21 de marzo de 2025.