La mayoría de los divulgadores e investigadores de los temas forteanos de la vieja escuela, tiendan a coleccionar grandes cantidades de información de sus investigaciones personales en distintos formas como: libros, videos, audios, recortes de periódico, revistas, fotografías, películas, etc., y en la actualidad y en algunos casos en formato digital.
Con el auge de la era digital, se ha ido perdiendo poco a poco la adquisición fisica de dicho material, la mayoría de la información fluye a través de los medios digitales, sin embargo, y a opinión personal considero que el material físico es más valioso sobre el material digital, y cualquier persona interesada en estos temas debe si o si, adquirir cuando pueda y esté dentro de sus posibilidades el formato físico, no se debe limitar a lo digital.
La práctica del coleccionismo es vital para cualquier investigador profesionista o amateur, por ejemplo, en mi caso, yo gusto de coleccionar libros en formato físico y digitalizarlos para inmortalizarlos para las posteriores generaciones. Aunque debo confesar que cada vez es más difícil conseguir literatura de calidad en formato físico, y con esto me refiero a que a mi parecer los libros antiguos y colecciones descatalogadas son el “santo grial”.
No estoy en contra de los libros nuevos, ni de los autores contemporáneos, pero son pocos los que aportan algo nuevo a las distintas investigaciones, desgraciadamente y no es el caso de todos, muchos de los libres simplemente son un copy and paste de fragmentos de libros de referencia de los autores legendarios en estos temas, son pocos los que realmente se destacan y sobre todo que hagan investigación de campo y plasmen los resultados en dichas obras. De cualquier manera se agradece el esfuerzo la dedicación y el interés que tienen por realizar dichos trabajos ya que, como bien dicen, todos aportamos nuestro granito de arena.
Sin embargo, a contracorriente y en pleno 2026 cuando nos inunda la Inteligencia artificial, el Internet, los libros y revistas digitales, YouTube, etc., que poco a poco va sustituyendo a lo físico, tengo el gusto y el placer de aún obtener obras en papel de los temas diversos que abarcan la corriente forteana, sobre todo por su valor histórico y muchas veces como referencias sobre las primeras investigaciones, teorías y divulgaciones, y es grata la sensación de ver un libro que conocí digitalmente en formato físico.
Para mí son joyas estos libros, viejos por su año de publicación, pero muchas veces nuevos porque siempre tienen algo que aportar, a veces es una referencia a una publicación o libro olvidado, un autor desconocido, una editorial extinta, una revista de referencia de otro país, un caso fantástico, una historia desconocida, etc., lo que los convierte en valiosos compañeros de viaje de exploración y como si se tratase de un objeto con vida y personalidad, adquieren un lugar especial dentro de mi pequeña colección física personal.
Estoy consciente gracias al internet que en el mundo existen muchas personas que están haciendo el mismo trabajo que yo, el de intentar preservar e inmortalizar digitalmente material antiguo y muy valioso, algunos con labores verdaderamente titánicas y otros con un granito de “oro”. De esta manera el objetivo es que muchas de estas obras clásicas no pasen al olvido como suele suceder con este tipo de libros.
Me atrevo a decir que existe un aura de misterio en los libros de esta temática, puesto que muchas veces he adquirido libros que por razones o circunstancias muy “extrañas” han llegado mis manos, algunas veces por casualidad, coincidencia, etc., los que gustamos de estos temas y amamos los libros físicos estamos conscientes o alguna vez nos ha pasado algo extraño con este tipo de libros, como si una fuerza sobrenatural nos guiará a veces hacia ellos y nos impactará de tal forma en algún momento de nuestra vida que cambia nuestro sitio y nos convertimos o regresamos con ese afán de descubrir e investigar lo paranormal en todas sus áreas.
Hablando de libros y revistas antiguas y coleccionables al menos en México y en mi ciudad Xalapa en Veracruz, puedo decir que el acceso a este tipo de material es a través de librerías viejas donde entre miles de libros de todo tipo, y escarbando entre ellos suele haber joyas escondidas esperando y dispuestas a ser adquiridas por personas como nosotros.
El problema del material físico
El problema del material físico, es que se debe tener un orden y conservación correcta, porque muchas veces están arrumbados y abandonados en algún rincón, siendo propensos a su destrucción paulatina por humedad, polvo, suciedad, animales o “extravíos”, con la finalidad de garantizar su conservación y preservación futura.
“La salvaguarda de archivos ufológicos es una prioridad que no preocupa a la mayoría de los que trabajan (o han trabajado) sobre la cuestión OVNI” – Jacques Scornaux
Me ha tocado ver bibliotecas que brillan por su calidad, y otras que no se les puede dar ese sustantivo, abandonadas, en mal estado, desorganizadas, etc., es triste ver el abandono y principalmente en los libros cuando son atacados por la suciedad, humedad o insectos como la polilla.
Por desgracia la mayoría de las personas no tienen la cultura de la organización y conservación, lo que conlleva un factor negativo para una consulta correcta.
Destino de los libros
Algunas veces, y aunque parezca algo fantástico, en grandes bibliotecas y sobre todo sin organizar, se suelen “perder” libros, para luego aparecer de la nada o simplemente dejar de existir, como si el universo se los tragara, y siendo menos extremistas, el destino es un tanto extraño, incendios, inundaciones, robos, etc., juegan un papel importante. También existe el fenómeno que llamo “abandono del tema”, personas que muchas veces con años de investigación, de un momento a otro pierden el total interés, algunas veces retomándolo años después y otras nunca, lo que provoca que el material que algún día tuvo mucho valor para la persona y para el mundo entero, se vaya a la basura, o en otras ocasiones la muerte del dueño, deja a la deriva el destino de libros, revistas, etc., en manos de la familia que en la mayoría de las ocasiones ven como una estorbo o basura este material, deshaciéndose, destruyendo o tirando a la basura en el peor de los casos y regalando o vendiendo en el mejor.
Muchas personas que no tienen nuestros mismos intereses (pueden ver en una biblioteca) ningún valor económico, pero para otros son lugares con un valor incalculable por lo histórico, es triste pensar que el trabajo (muchas veces de toda una vida) termina en el olvido, en la basura o destruido. Aunque por ahí he escuchado que hay libros que son para ser leídos por una sola persona, y que su destino es ese y después desaparecer.
Una biblioteca del tamaño que sea, es parte de la vida del dueño, es parte de su biografía, con historias y recuerdos íntimos, fotografías y notas únicas, datos olvidados, etc., es, por tanto, importante no descuidarlos, pensar en su futuro y hacer lo posible para su conservación de la mejor manera posible, ordenados, clasificados y bien conservados. Sin excusa en estos tiempos donde hacer una copia digital está al alcance de todos, es vital hacer uso de la tecnología para llevar a cabo esta tarea de conservación, en un futuro los libros, revistas, etc., físico serán reliquias invaluables, quizás siendo un poco soñador reliquias de museos o de coleccionistas excéntricos.
“Tener un librero con muchos libros sin leer, es como tener un tesoro permanente, siempre habrá algo por descubrir o redescubrir en las profundidades de esas hojas viejas y amarillentas, en la tinta negra con tipografías antiguas, en esas hermosas pastas artesanales, en esas imágenes plasmadas en sus portadas, es un gusto que no cualquiera disfruta.” – Guillermo Camarena ∴
Estoy consciente que un archivo digital (sea este libro, revista, video, carta, etc.) nunca tendrá el mismo impacto que el físico, nunca lo digital podrá sustituir ese olor característico de los libros, esas texturas, esas notas, portadas, etc.
Sin embargo, debemos aprender a convivir con la era digital y aprovechar la tecnología para inmortalizar estos viejos amigos llamados “libros”, siendo una tarea que lleva tiempo y esfuerzo, pero que para muchos de nosotros es un gusto, un hobby o una forma de vida.
Guillermo Camarena ∴
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