= El monje milagroso: Un monje italiano que podía ser visto en dos lugares a la vez =


Nota: Esta publicación es un extracto del libro “El gran libro de lo asombroso e inaudito” de Reader’s Digest (ver referencias)

El general Luigi Cardona, jefe del Alto Estado Mayor italiano, estaba desesperado tras la aplastante derrota infligida por los alemanes a sus ejércitos en Eslovenia, en noviembre de 1917.

Se hallaba sentado en su tienda de campaña con el revólver en la mano, y pensaba suicidarse. De repente se le apareció un monje que le amonestó diciéndole: «¡No seas tan estúpido!», y luego desapareció.

Años después de la Primera Guerra Mundial, el general visitó la iglesia de San Giovanni Rotondo, en Foggia (Italia central). Allí vio a un monje al que reconoció como el que se le había aparecido en su tienda.

Iglesia de San Giovanni Rotondo, Foggia (Italia central)

Iglesia de San Giovanni Rotondo, Foggia (Italia central)
Iglesia de San Giovanni Rotondo, Foggia (Italia central)

Iglesia de San Giovanni Rotondo, Foggia (Italia central)

Un humilde religioso

Al pasar a su lado, el monje dijo al general: «Escapaste por los pelos, amigo mío.» El monje era el padre Pío, un humilde religioso campesino que, desde entonces, se hizo famoso como realizador de milagros, vidente y estigmatizado. Desde que acaeció su muerte en 1968, su causa de canonización es motivo de controversia.

Lo que otorga singularidad a la historia del general es que, durante toda la guerra, el padre Pío no abandonó su convento en Foggia.

Pío de Pietrelcina (Pietrelcina, Campania, 25 de mayo de 1887-San Giovanni Rotondo, Apulia; 23 de septiembre de 1968)

Pío de Pietrelcina (Pietrelcina, Campania, 25 de mayo de 1887-San Giovanni Rotondo, Apulia; 23 de septiembre de 1968)

Nacido en 1887 en la aldea de Pietrelcina, cercana a Benevento, el padre Pío, hijo de un pobre campesino, ingresó en un monasterio capuchino a la edad de 17 años. Durante 11 años estudió calladamente y cumplió sus deberes para con sus hermanos novicios.

Aparición de estigmas

Pero el 20 de septiembre de 1915 comenzó a quejarse de dolores en las manos, en los pies y en el costado derecho. Los médicos no pudieron encontrar ninguna explicación. El 20 de septiembre de 1918, mientras oraba en el altar de la iglesia de Foggia, se desplomó agonizante. Los demás monjes lo encontraron inconsciente y sangrando por las manos, los pies y el costado, heridas que se correspondían con las que sufrió Cristo en la cruz. El padre Pío fue examinado por médicos de distintas especialidades, pero ninguno pudo aportar una explicación satisfactoria de sus heridas.

ESTIGMA. En esta rara fotografía del padre Pío puede observarse claramente el estigma de su mano derecha.

ESTIGMA. En esta rara fotografía del padre Pío puede observarse claramente el estigma de su mano derecha.

Tales heridas, llamadas estigmas, han aparecido, al parecer involuntariamente, en cierto número de personas durante la era cristiana, y han sido consideradas como marcas de santidad.

Un joven Padre Pío mostrando los estigmas (detalle de una fotografía del 19 de agosto de 1919)

Un joven Padre Pío mostrando los estigmas (detalle de una fotografía del 19 de agosto de 1919)

Las manifestaciones más comunes son las hemorragias de manos y pies y de los costados derecho o izquierdo. Las magulladuras de los hombros corresponden al tormento de transportar la cruz, mientras que la sangre de las cejas se asemeja notablemente a la producida por la corona de espinas.

Otros estigmatizados han sentido la rozadura de las cuerdas que sujetaron a Cristo a la cruz, mientras que otros han sido marcados por los cardenales de los azotes.

Teorías médicas

Los médicos han rechazado desde hace mucho tiempo la idea de que los estigmas obedezcan a cualquier causa física. Al igual que los teólogos, han observado que la mayoría de los estigmatizados son seres capaces de revivir intensamente los sufrimientos de Cristo. La explicación más frecuente es que interviene en gran medida la autosugestión.

La Iglesia católica reconoce tres causas posibles de estigma: la revelación divina, la intervención diabólica para los creyentes confusos y la sugestión consciente o inconsciente. Ninguna de ellas puede demostrarse.

Cualquiera que fuere la causa en el caso del padre Pío, durante su vida cumplió sus deberes religiosos y se hizo famoso en todo el mundo católico como docto y benévolo confesor.

Evitaba la publicidad

Jamás intentó aprovecharse del extraño fenómeno de su estigma, e hizo cuanto pudo para evitar la publicidad o notoriedad pública, hasta el punto de cubrirse las manos en público. Sin embargo, de todo el mundo llegaron donativos para él y para su convento. En 1956 se inauguró en Foggia un hospital que costó más de 2 millones de dólares, totalmente sufragados por las donaciones de sus devotos.

Pietrelcina, pueblo natal del padre Pío, comenzó también a prosperar ante la creciente llegada de peregrinos a su lugar de nacimiento.

Por dos veces fue suspendido de sus deberes por el Vaticano, a causa sobre todo del dinero que le enviaban. Finalmente, el padre fue dispensado del voto de pobreza y su fama de vidente continuó propagándose intensamente por todas partes.

“El sufrimiento es una manera en la que podemos unirnos más íntimamente a Cristo. Es a través de la cruz que llegamos a la resurrección.” – Padre Pío

Predecía muertes

El 20 de enero de 1936, el padre Pío se aproximó a tres hombres que visitaban el convento y les dijo: «Rezad conmigo por un alma que pronto aparecerá ante el tribunal de Dios.»

Obedecieron, y el padre les confió después que habían estado rezando por el rey Jorge V de Inglaterra, fallecido mientras oraban.

En la década de los años 20, monseñor Damiani, de Salto (Uruguay), conoció al padre Pío y quedó tan impresionado que afirmó que desearía morir en presencia suya. El padre Pío le respondió: «Morirás en tu país natal, pero no temas.» Consolado, Damiani regresó a Uruguay.

El misterio del lecho mortuorio

Años más tarde, en 1942, el arzobispo de Montevideo fue despertado a altas horas de la noche por un monje capuchino que le instó a acudir a la cabecera de Damiani.

Cuando llegó allí, Damiani había muerto, pero junto al lecho apareció un trozo de papel en el que estaba escrito: «Vino el padre Pío.»

Hasta 1949 no conoció al arzobispo al padre Pío. Entonces reconoció en él al capuchino que le había instado a acudir a la cabecera de Damiani.

Cuando murió el padre Pío, el 28 de septiembre de 1968, sus devotos solicitaron que se incoara el proceso de su canonización, demanda que se cumplió el 2 de mayo de 1999 con su beatificación por el papa Juan Pablo II y su posterior canonización el 16 de junio de 2002 por el mismo papa.

Comentario del editor

Como sabemos perfectamente los interesados y estudiados en el tema de los misterios religiosos, es de importancia conocer de cerca la historia que está detrás de cada una de estas personas extraordinarias que han manifestado el fenómeno de los estigmas; por lo general, su vida no es fácil, al contrario, es martirio y sufrimiento en todos los aspectos: físico-emocional-social-religioso.

Ellos no piden vivir con ello, tampoco piden manifestar ciertas “habilidades” o “dones” que no cualquier ser humano puede llevar a cabo; en muchas ocasiones no son vistos como bendiciones por ellos mismos, esto es obvio, pues no es lo mismo vivir y conocer el fenómeno desde el exterior que en carne propia.

Por otro lado, en lo personal, me llama la atención de este artículo la parte en donde la Iglesia católica reconoce tres causas posibles: la revelación divina, la intervención diabólica y la sugestión consciente o inconsciente.

Yo me decanto por la explicación de la sugestión consciente o inconsciente, añadiendo una mezcla de procesos parapsicológicos desconocidos por el ser humano que se manifiestan por alguna razón que aún ignoramos del todo; de hecho, he llegado a pensar que forma parte de algo más grande que podría estar relacionado con el “fenómeno OVNI”. Esto es porque dicho fenómeno hace uso de la “manipulación” en todas sus expresiones, ya sea con apariciones, milagros, etc., y en este caso considero que es a través de la manipulación del estigmatizado para llegar a más personas y manipularlas por este medio (el de los estigmas).

¿El porqué? Es difícil de deducir, pero tengo algunas teorías que prefiero no expresar por el momento, dado que podrían resultar extremas o irritantes para muchas personas que no están familiarizadas con estos temas; solo puedo decir que son un tanto macabras.

También puedo recalcar la extraña posición de la misma Iglesia católica: desconfiando de este tipo de manifestaciones (como pasa con algunos milagros y apariciones marianas), porque sé que en el fondo ellos saben que el fenómeno no es divino, ya que lo tienen estudiado perfectamente, pero no les conviene manifestar su postura ni mucho menos sus investigaciones por obvias razones de intereses propios a su institución.

No quiero terminar sin decir que hay que tener cuidado con la otra parte de los fenómenos religiosos (y menciono fenómenos porque los hay muchos aparte de los estigmas), y es la charlatanería y los engaños, con los que muchas personas e incluso la misma institución católica han hecho uso para obtener beneficios económicos, control o ganar “nuevos adeptos”; pues claro, como es una institución, hay que velar por el bienestar económico a toda costa.

G∴ C∴


Referencias

  • Reader’s Digest, El gran libro de lo asombroso e inaudito, El monje milagroso: Un monje italiano que podía ser visto en dos lugares a la vez, PÁGS. (362-363), Ciudad de México, México, Reader’s Digest.

= Acerca del autor =

De día soy Maestro en Redes y Telecomunicaciones, Ingeniero en Sistemas Computacionales y Desarrollador Frontend e Investigador de Fenómenos Forteanos por la noche. 🧑🏻‍💻👾👽🛸
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